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Historia Geológica del Clima en Canarias
Editado por Joaquín Meco y colaboradores, Las Palmas de Gran Canaria 2008
ULPGC. - 35017 Las Palmas de Gran Canaria, España
Paleoclimatología del Neógeno en las Islas Canarias
Laboratorio de Paleontología, Departamento de Biología, ULPGC.
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PREÁMBULO
Palinodia

Esta historia geológica del clima en Canarias surge por la necesidad moral de rectificar la información errónea aparecida en Paleoclimatología del Neógeno en las Islas Canarias: Geliense. Pleistoceno y Holoceno (Meco et alii 2006) sobre el estadio isotópico marino 5.1 montado sobre una datación radiométrica (83 ka) de unos basaltos con lavas almohadilladas asociados a un depósito marino fosilífero aparecido en La Isleta en la isla de Gran Canaria. Estos depósitos, cuya fauna se ha estudiado con más detalle, son de época mio-pliocena. De hecho, esto lo supimos desde el primer momento y su descripción formaba parte de los contenidos en Paleoclimatología del Neógeno en las Islas Canarias: Mioceno y Plioceno (Meco et alii 2005) pero, al tener conocimiento de la datación cuando ya estaba el volumen (2005) en la imprenta y con las prisas siempre malas que ello producía se eliminó de ese volumen y su nueva interpretación ya errónea, basada sólo en la edad radiométrica y en una escasa fauna con aparente variabilidad, se incluyó en el otro volumen (2006). Ahora, aprovechando la tecnología futura ya a nuestro alcance aportamos esta versión digital, unificada, corregida y aumentada.

Contexto Paleoclimatico de Canarias
Introduccion:

El Archipiélago Canario es un espacio natural tan valioso como sensible, compuesto por múltiples ecosistemas únicos, que varían desde ricos y complejos  sistemas biológicos marinos como pueden ser las praderas de Posidonias, marinos hasta campos de coladas escoriáceas colonizadas por líquenes y musgos, pasando cavernas y túneles volcánicos a campos dunares y bosques de laurisilva relicticos del Terciario. Esta variedad de ecosistemas  depende directamente factores como son  la condición de insularidad, la posición de las islas en la franja subtropical, expuesta a la Corriente de Canarias y  los Vientos Alisios, y a la misma naturaleza volcánica que ha conformado los suelos y el relieve insular. Pero en último caso son un testimonio local de un  proceso a escala global: el Clima Terrestre.

 Las condiciones climáticas globales  no han sido constantes. Las condiciones climáticas han fluctuado  a nivel global, observando localmente unos determinados efectos en forma de paleotestimonios climáticos. Esto hace de la isla de  Canarias un valioso testigo de la evolución climática del planeta a estas latitudes. Los diferentes periodos climáticos diferenciables dentro de la evolución climática de Canarias abarcan  un rango de edades para el archipiélago que prácticamente comienza con   su formación y termina en el momento actual. Son numerosos los diferentes episodios climáticos que han quedado testimoniados de diversas maneras en Canarias  conformado diferentes ecosistemas singulares propios  y exclusivos de la isla. Las diferentes comunidades de seres vivos se han adaptado a las condiciones actuales. Pero estas condiciones no son  invariables, han cambiado y seguirán cambiando.  El cambio o evolución del clima terrestre  a lo largo de los últimos 15 millones de años se puede observar y estudiar localmente en el Archipiélago Canario. Testimonios de la evolución climática  desde el Mioceno se distribuyen a lo largo de la línea de costa de las islas más orientales, y testimonios más recientes se localizan en puntos todavía más concretos y limitados. Estos testimonios canarios se ven  confirmados por  testimonios globales. El análisis de de las burbujas de aire atrapadas en los depósitos de hielo milenarios de la Antártida o en Groenlandia, el estudio de los isótopos radiactivos contenidos en los caparazones y conchas de organismos planctónicos   obtenidos en sondeos del fondo marino que abarcan millones de años, la información obtenida de los estudios de yacimientos paleontológicos  en lugares tan distantes como el Mediterráneo y el Caribe, o Nueva Zelanda y Marruecos, aportan  información , estudiada en conjunto nos habla de la evolución del clima en el planeta tierra. El cambio climático global es un fenómeno natural, pero que se ve agravado, se alterado y fuera del equilibrio natural por factores como  la contaminación de la atmósfera y de los océanos. Los sensibles equilibrios establecidos entre la radiación solar que llega a la tierra, los movimientos gravitacionales y rotacionales del planeta Tierra,  el contenido en CO2 y otros gases invernaderos en la atmósfera, la acción de reciclado de este CO2 por los océanos y los bosques y selvas y una cantidad de innumerables factores han determinado   una evolución global, con  diferentes manifestaciones  locales.

En Canarias, mas concretamente en las Islas Orientales, se localizan diferentes testimonios paleoclimáticos, correspondientes a diferentes momentos  que abarcan los últimos 15 millones de años, puede que más antiguos, correspondientes a  momentos específicos en los que el clima terrestre, en su  manifestación local, era diferente al actual, con lo que  las condiciones ecológicas también eran diferentes, suponiendo una fauna y  flora diferente a la actual. Estos puntos singulares han  resistido el paso del tiempo hasta nuestros días por diferentes causan, pero cuando esta causa en  una colada magmática,  además, se pude aportar una datación mas o menos exacta de este deposito.  La importancia de estos puntos singulares paleoclimáticos es  un hecho de total actualidad.

La importancia del cambio climático, tanto a nivel social como ecológico,  es un hecho. Tanto instituciones como organismos públicos,  privados y   medios   de comunicación conocen este hecho y  presentan gran cantidad  campañas de información y concienciación al público. El cambio climático natural, independiente del artificial  ó debido a la contaminación desde la revolución industrial, quizás es algo más lejano al público. La evolución del clima terrestre es de vital importando, ya que en las fluctuaciones climáticas del pasado se recrearían condiciones  posibles condiciones climáticas futuras, es decir, las condiciones ecológicas directamente relacionadas con la temperatura, y esta, además de con factores locales, a nivel global dependerá de la composición atmosférica y la radiación luminosa incidente.  El principal gas invernadero es el CO2, actúa como termorregulador de la temperatura, y junto don otro gases actúa evitando que la temperaturas terrestres sean tan extremas que imposibiliten la vida en el planeta. Estos gases invernaderos se encuentra en un equilibrio en la atmósfera, y su evolución, junto con factores   relacionados con los movimientos estelares del planeta, ha determinado la evolución del clima terrestre. El problema surge cuando este equilibrio se rompe, se alteran las concentraciones atmosféricas de  gases invernaderos o  se elimina la capa atmosférica encargada de filtrar las radiaciones solares más peligrosas. Estas condiciones ya se han dado a lo largo de la historia del planeta, llegándose a unos equilibrios ecológicos característicos. He aquí la importancia  de este tipo de estudios: el estudiar unas condiciones climáticas para poder recrearlas.

Estudios Anteriores
El Patrimonio Paleontologico de Canarias; una fuente de conocimiento desde hace  siglos.
Los yacimientos paleontológicos de Canarias han sido el centro de los estudios de numerosos hombres y mujeres de ciencia desde el siglo XVIII, cuando un gran cantidad naturalistas se dedicaron a recorrer el mundo sentando las bases de las actuales ciencias naturales, hasta nuestro días, donde ya se les confiere el valor de testimonios locales de eventos  climáticos globales. Los niveles de edad Mio-Pliocena en Canarias han despertado un notable interés ya desde el siglo XIX. Los diferentes autores han interpretado estos depósitos de diferentes forman atendiendo a  sus diferentes aspectos. Los primeros estudios realizados aventuraban una edad terciaria para estos depósitos. Autores como Von Buch (1825),  Lyell (1865) Von Fritsch  (1867), Rothpletz y Simonelli (1890),  Hernández Pacheco (1909) y Benítez Padilla (1945)  entre otros ubicaron estos depósitos  en el Mioceno o Plioceno Inferior, realizaron las primeras cartografías y  catálogos  faunísticos y   aportaron las primeras relaciones  entre los depósitos de las islas de la provincia oriental. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XX, y principalmente atendiendo a los datos y modelos paleontológicos del mediterráneo,  la tendencia fue   a asignarles una edad Pleistocena, Autores  tan significativos como Croft (1967), Lecointre et al. (1967), Klug (1968) o Fuster el al. (1968) y más recientemente Zazo et al (2002) los ubican dentro del Pleistoceno, con argumentos más o menos correctos, por lo que  parecía existir cierta confusión en la descripciones faunisticas y la localización de estos dos grupos de paleo indicadores. Los trabajos de Meco y Meco et al. (1975, 1977, 1981, 1982, 1983, 2005) en base a criterios tanto faunísticos, cronológicos y estratigráficos usando como herramientas  numerosas dataciones y  un notable trabajo de campo, sitúa estos depositos en el Mio-Plioceno o Plioceno  inferior. Herramientas como  fauna exclusiva de este nivel estratigráfico, estructuras sedimentarias, presencia de lavas almohadilladas en algunos puntos, la notable rubefacción,   descrita  ya  por Von Fritsch en 1867, que presentan los cantos del deposito y estudios topográficos, permite a Meco  et al (2005)  concluir que  la edad de estos depósitos es Mio-Pliocena. La  presencia de este mismo nivel en las islas orientales, supone un testimonio paleoclimático de este periodo, que abarca enormes extensiones de las costas de las islas de la provincia de las Palmas. En lo referente a los niveles sedimentarios tanto pleistocenos como holocenos, como ya se ha comentado, se ha producido cierta confusión entre estos y  los pertenecientes al Neógeno. Los depósitos Pleistocenos  y Holocenos están directamente relacionados con los cambios climáticos a nivel global  relacionados con los episodios de glaciaciones   e interglaciares. Los  estadios marinos  isotópicos (MIS) se corresponden a   series en la desintegración de los átomos de oxigeno incluidos en los caparazones  de organismos planctónicos   acumulados  en los fondos océanos durante millones de años,  periodos de tiempo entre  épocas glaciales. Los estadios isotópicos pares se corresponden  a  episodios fríos, glaciaciones a nivel global, y los impares a episodios calidos. En Canarias aparecen numerosos vestigios de ese tipo, especialmente en las islas orientales. Los depósitos de edad Pleistocena has sido descritos por Driscoll et al. 1965,  Tinkler, 1966),  Lecointre, (1967) y Zazo et al (2002)  describiendo sus  características y relaciones con los depositos volcánicos locales. Meco et al  (2002) un exhaustivo estudio de las  condiciones paleoclimáticas de Lanzarote y la Graciosa, y posteriormente (2006), una interpretación de los niveles pleistocenos de Canarias. Junto con la información paleontológica y  paleoclimatología  que se obtiene del estudio de estos depósitos, el conocimiento de la evolución geológica tanto a nivel local e insular como  el conjunto del archipiélago  se ve fuertemente enriquecido por los nuevos datos aportados. Estos depósitos  representaran, pues, un testimonio de valor paleoclimático y geológico  de valor incalculable. Paleoclimático, por   representar momentos en los que el clima era diferente al actual, con una fauna diferente a la actual,  ubicándose  los depósitos  neógenos justo en el momento en el que  comienzan   una serie de fluctuaciones climáticas globales y los pleistocenos en los diferentes picos climáticos que se corresponden a los estadios entre glaciaciones. Geológico, ya que por su  naturaleza, su estudio esta directamente relacionado con la historia geológica y evolución de las Islas Canarias. Y sin precio ya que estos depósitos son patrimonio, no solo de los canarios en general  sino de toda la humanidad.
INDICE DE CONTENIDOS Pagina
PREÁMBULO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
01 ESTUDIOS PRECEDENTES Y CONSIDERACIONES PREVIAS . . . . . . . . . 14
PARTE PRIMERA: MIOCENO Y PLIOCENO  
02 LAS VÍAS DEL MÉTODO . . . . . . . . . . . . . . . 52
03 DISCURSO GEOLÓGICO . . . . . . . . . . . . . . . 90
04 CLIMA FRENTE A TECTÓNICA . . . . . . . . . . 141
PARTE SEGUNDA: EL CUATERNARIO  
05 EVOLUCIÓN EÓLICA . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
06 EVOLUCIÓN MARINA . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
07 PALEOCLIMATOLOGÍA . . . . . . . . . . . . . . . . 230
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS . . . . . . . . . 244
TABLAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 272

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Universidad Las Palmas de Gran Canaria

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EL CLIMA EN CANARIAS

El clima dominante en Canarias es el clima tropical seco y húmedo pero debido a su posición en medio del Atlántico y a su relieve existen numerosos topoclimas muy significativos. En realidad las Canarias están a caballo entre la zona de circulación oeste que genera el frente polar y las altas presiones subtropicales que se generan en las Azores. Aunque el régimen de vientos de alisios es dominante, la variación estacional del anticiclón de las Azores permite la llegada de masas de aire polar, y la proximidad al continente africano, a la altura del Sáhara, permite la llegada de masa de aire tropical continental secas y cálidas. Los centros de acción principales son el anticiclón de las Azores y la posición de la Zona de convergencia intertropical, pero también, y de forma secundaria, el frente polar y las bajas presiones saharianas.

Las Islas Canarias están, preeminentemente, bajo el dominio de los vientos alisios procedentes del flanco oriental del anticiclón de las Azores. Estos vientos son muy constantes y tienen una velocidad regular de entre 20 y 22 km/h, y una componente que varía entre el este y el noreste. Estos vientos soplan de forma casi permanente. En verano tienen una frecuencia de hasta el 90%, mientras que en el invierno esta proporción se reduce al 50%. El rasgo más interesante de estos vientos es su estratificación en dos capas, una baja y húmeda y otra alta y seca. Esta circunstancia genera una inversión térmica de límites variables y cuya consecuencia más llamativa es la aparición de un «mar de nubes» en las vertientes orientadas a los vientos dominantes. El mar de nubes crea un efecto invernadero que contribuye a la estabilidad térmica de las zonas bajas. Además, estas nubes impiden la llegada de grandes cantidades de rayos solares al mar, lo que contribuye a la estabilidad de la corriente fría de Canarias, una corriente marina que dulcifica las temperaturas del archipiélago. Gracias a la inversión térmica, que impide el ascenso de la humedad, las capas bajas de la atmósfera tienen un elevado índice de humedad relativa, sobre todo entre los 500 y los 1.200 metros. Este índice de humedad puede llegar al 100% pero sin provocar la precipitación, en lo que se llama lluvia horizontal. Además de los vientos alisios en las islas montañosas hay que tener en cuenta los vientos locales, tanto la brisa marina como los vientos que ascienden (adiabáticos) hacia las cumbres por el día, o descienden (catabáticos) hacia la costa por la noche.

El clima de canarias está templado por la corriente fría de Canarias. Esta corriente marina procedente del norte es una bifurcación de la corriente del Golfo, que al encontrarse con las Azores se divide en dos ramales, uno cálido que va hacia el norte y otro frío que desciende hasta Canarias, tras pasar por la costa sur de Portugal y la occidental del norte de África. En Canarias los vientos alisios tienden a desplazar las aguas superficiales hacia el centro del Atlántico favoreciendo el ascenso de las aguas frías, que por lo general viajan más profundas. La presencia de la corriente fría atenúa la estratificación en dos capas de los alisios. La presencia, cercana, del desierto del Sáhara también tiene su influencia sobre el clima canario. Se manifiesta por la advección de aire muy cálido, seco y con grandes cantidades de polvo en suspensión, que dificultan la visibilidad (calima). Por lo general son vientos fuertes con una componente este o suerte muy marcada. Esta situación es común en verano, cuando el anticiclón de las Azores se desplaza hacia el norte, y, por lo tanto, se debilita en la región. Es lo que se conoce como tiempo sur. También el frente polar llega hasta aquí, cuando el anticiclón de las Azores está muy al sur y muy retirado hacia el centro del océano. Esto supone, siempre, la llegada de lluvias más o menos intensas que caen en la vertiente opuesta a la de los alisios, ya que los vientos tienen una componente N-NO, pero también llegan con componente NE e incluso SO, que son las que más precipitaciones dejan. Normalmente a Canarias le llegan los extremos de las vaguadas de las borrascas. Las masas de aire frío hacen bajar las temperaturas pero sólo moderadamente en la costa, y algo más acusadamente en altitud. La combinación de vientos, la corriente marina y los centros de acción hace que las temperaturas en las Islas Canarias sean notablemente estables y menos calurosas de lo que a su latitud le corresponderían. Las temperaturas más altas se alcanzan en agosto, aunque septiembre tiene prácticamente la misma media. Las temperaturas más frías se dan en enero, seguida muy de cerca de febrero. La oscilación térmica entre el mes más cálido y el más frío está por debajo de los diez grados centígrados, entre los 17 ºC y los 25 ºC; salvo en las cumbres montañosas que puede llegar a los 13 ºC. La presencia de la corriente fría de Canarias hace que las olas de calor lleguen antes a las capas altas que a las bajas. Así pues, el típico gradiente altitudinal negativo que se da con la altura en Canarias está casi anulado. El clima está condicionado por la topografía. La existencia de altas montañas pone obstáculos a la circulación de los alisios. El efecto barrera se potencia en las montañas, y en las vertientes de barlovento se acumulan las nubes y las lluvias, mientras que el efecto foehn se muestra muy activo a sotavento. Las precipitaciones presentan un patrón muy claro en el que la altitud es decisiva. Lanzarote y Fuerteventura, islas bajas, presentan rasgos de aridez muy marcados, con precipitaciones de menos de 100 mm en la costa y de 300 mm en el interior. En general todas las costas de las islas recogen precipitaciones por debajo de los 300 mm. Las precipitaciones aumentan progresivamente con la altitud hasta llegar a los 700 mm anuales en las cumbres más altas. Sólo en el interior de las cañadas del Teide hay un área de menor precipitación en el que no se alcanzan los 300 mm.

Con temperaturas medias anuales que oscilan entre los 18 y 25 grados centígrados, Gran Canaria mantiene un clima primaveral todo el año, reconocido por la comunidad científica internacional como uno de los mejores del mundo. Un exhaustivo estudio de la Universidad de Siracusa ha dado pie a que la prensa estadounidense (USA Today) destaque a Las Palmas de Gran Canaria como una de las ciudades con mejor clima del mundo. El milagro de este fenómeno se produce gracias a los vientos alisios, húmedos y frescos, provenientes del anticiclón de las Azores. No obstante y como consecuencia del peculiar relieve de la Isla, en Gran Canaria se encuentra una gran variedad de microclimas. Así, mientras en las zonas costeras, sobre todo en la vertiente meridional de la Isla, el clima es casi todo el año seco y soleado, cuando alcanzamos mayor altitud, la influencia marina es menor y las montañas retienen las nubes, lo que provoca grandes diferencias térmicas desde las zonas templadas de medianías o los valles y bosques subtropicales hasta las zonas más altas, donde la temperatura puede descender a los 0 grados. En ocasiones, se da la paradoja de poder pasar a tan sólo una hora de coche de tomar el sol y bañarse en la playa a jugar con la nieve en las cumbres.

Por lo que respecta a la temperatura del agua del mar es igualmente cálida, oscilando entre los 18 grados de los meses de invierno y los 22 del resto del año. Esta circunstancia junto a las 2.700 horas de sol anuales que se contabilizan en Gran Canaria permiten sacar el máximo rendimiento al día, ya sea en la playa, practicando algún deporte, en una excursión o realizando cualquier actividad al aire libre. El error más frecuente es pensar que si las Islas poseen un invierno tan cálido, deben padecer un verano agobiante, pero nada más lejos de la realidad: el verano en Canarias está suavizado por los vientos alisios que refrescan el Archipiélago, regalándole unos veranos suaves y agradables, en torno a los 24 grados

El nombre de islas afortunadas, entre otras razones lo han recibido por su clima de eterna primavera, con una oscilación térmica de 6°C entre las diversas estaciones, facilitando la posibilidad de tomar el sol y bañarse en sus playas durante todo el año, con una media entre 18 y 24°C (64,4 y 75,2°F).

Al estar situadas a poco más de 4° del Trópico de Cáncer, paralelo que pasa por la Habana, tan próximas a la costa africana y bañadas por los vientos alisios, su clima es subtropical. Al mismo tiempo, la variedad de sus relieves, con elevadas montañas, crea fascinantes diversidades climáticas. Al mismo tiempo que sus cumbres se encuentran nevadas, en la playa el sol invita al baño. Adicionalmente la llamada Corriente Canaria mantiene la temperatura del agua por debajo de la que corresponde a su latitud, entre 22°C en verano y 19°C en invierno.

Las islas de lluvias más abundantes, cosa que en Canarias no es nunca para alarmarse, son Tenerife, La Palma y Gran Canaria, mientras Fuerteventura y Lanzarote, por ser más llanas, resultan más áridas, y garantizan estabilidad de sol durante todo el año.

Este clima tan favorable, que crea un bienestar óptimo, se refleja en el caracter cordial de sus habitantes, tanto en el de los isleños, como en el de los muchos extranjeros que las han elegido como segunda vivienda durante el invierno.

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